Posteado por: José Antonio | Junio 4, 2008

La Orden del Temple y el continente Americano.

Cuando yo comencé a estudiar la epopeya colombina me fueron apareciendo “rastros” de una posible continuidad de la obra de Colón con una anterior Templaria, además, en Canarias parece que haya restos arqueológicos cuyo origen podría ser atribuido a la Orden y eso es lo que me llevó a estudiar directamente al Temple y todo su entorno. A la pregunta ¿Llegó el Temple al continente americano? yo contestaría en este momento que con una posibilidad máxima del 75% la respuesta es afirmativa, ahora vamos a ver cual es el significado de “llegar”.

Hay un hecho indiscutible, la Orden a lo largo de toda su historia demostró un pragmatismo institucional enfocado únicamente a la obtención de beneficios, así que si desplazó naves al continente americano no fue en plan de “descubierta” ni de “búsqueda de nuevas tierras” sino porque tenía constancia clara de donde podía obtener beneficios, lo que significa que otros llegaron antes y lo que hizo la Orden fue por las buenas o por las malas quedarse con esa ruta.

Pero es posible que conociendo la existencia de esas tierras, porque otros habían estado en ellas, enviase unas naves de reconocimiento y no encontrando beneficio que obtener dejó la ruta hasta que la necesitaron los caballeros y sirvientes para huir de la trampa de Felipe el “Hermoso” saliendo disparados hacia allá poco menos que a la aventura.

Las dos posibilidades existen, e incluso la suma de ambas también es factible.

Tenemos constancia directa de que la orden tenía cartas de navegación (la Carta Pisana) que le permitieron cruzar el Mediterráneo sin necesidad de cabotear y conociendo en todo momento la posición de la nave, tanto en longitud como el latitud y eso lo explicaré mas adelante, aunque los fundamentos matemáticos de esa navegación se pueden leer en mi blog La navegación medieval. Pero es condición indispensable para realizar esa navegación conocer con exactitud el puerto de salida y el de llegada, así que si el Temple llegó a América alguien le proveyó con cartas que tenían esos dos puertos ya situados.

Pero dada la regla que tenía la Orden, considero muy difícil que la propia Orden formase a sus cartógrafos y navegantes lo normal es que utilizase sus servicios al igual que los de los especialistas y maestros canteros que realizaban sus construcciones que las técnicas las habían aprendido en los gremios de su profesión y la Orden los contrataba para que realizasen sus pedidos.

Lo cierto, es que algunos cartógrafos mallorquines del siglo XIV conocían perfectamente la posición tanto de Porto Cristo en La Española como la de la isla de Ometepe en el lago Nicaragua y ambos datos los conocía Colón antes de realizar su Primer Viaje, cosa que también mostraré. Es un hecho probado que Colón reitera varias veces en sus escritos que:

… el motivo por el cual se formó la empresa de las Indias fue la conquista de la Casa Santa y su devolución a la Iglesia militante…

Y Colón y todos los que le leían sabían muy bien lo que era formar una “empresa” ya que en aquella época era frecuente que varios comerciantes se reuniesen, a fin de minimizar riesgos financieros, para acometer como “empresa” fletes que si acometían de forma única y por cualquier causa se perdían arruinase a ese único inversor. Y eso nos da idea de dos cosas.

Primero que Colón esperaba encontrar a los sucesores de la Orden en el continente americano de tal forma que si los hallaba y el Papa estaba dispuesto a rehabilitar a la Orden, esta formase una nueva Cruzada para la conquista de Jerusalén, y es probablemente la oferta que le hizo al Católico, mientras Castilla y Portugal se quedase con las tierras descubierta repartiéndoselas en virtud de un mapa que tenían los portugueses, lo que quedaba dentro del mapa era para los lusos y el resto para Castilla: la famosa línea del tratado de Tordesillas.

Una buena oferta para Fernando que se veía como el rey Templario (del que ya escribiré) y dominando Aragón la navegación mediterránea tal y como ocurrió en el siglo XIV, lo malo es que Colón no pudo cumplir su promesa, entre otras cosas porque pensar que doscientos años después de su desaparición y en tierras americanas los descendientes de la Orden iban a continuar con su espíritu y disciplina manteniendo un ejército perfectamente entrenado, no obstante el Católico tragó el anzuelo, así que hay que suponer que las pruebas que Colón puso encima de la mesa de la Corona de Aragón debieron ser muy sólidas.

Y con ello llegamos a otras especulación que ha “vendido” mucho papel impreso ¿era Colón un Templario? No, rotundamente no, por mucho que se empeñen todos aquellos en a continuidad de la Orden en forma secreta no hay ni una sola prueba ni un documento que demuestre que esta continuidad existió, y mucho menos si ya suponemos que los caballeros que se salvaron de las detenciones del rey francés emigraron al continente americano ¿Por qué conocía Colón esos secretos? pues porque era descendiente directo de alguna de las grandes familias de cartógrafos que trabajaron para la Orden y esas pruebas son las que puso Colón a disposición de Fernando (y de Juan II) y de ahí el interés de todos los que constituyeron esa “empresa” en mantener oculta para siempre la identidad real de Colón.

¿Es todo esto una especulación? sin duda pero también lo son la mayoría de las historias que circulan sobre la Orden o la propia biografía colombina.


Respuestas

  1. El cálculo de la latitud entiendo que era perfectamente conocido en la época de Colón y antes.

    En cuanto al de la longitud es más complicado ya que se basa en tener dos relojes lo suficientemente exactos, manteniendo fijo uno y adelantando (en el viaje al oeste) o retrasando (en el viaje al este) el otro. Evidentemente la diferencia de longitudes (en grados y minutos, claro) puede ser establecida siempre que se considere que la tierra es esférica y si además se conoce el valor del perímetro del paralelo que se recorre, se puede establecer la distancia recorrida (equivalente en las medidas de longitud de la época).

    Como no existe un eje cartesiano desde el que tomar las distancias, lo único que obtenemos son diferencias y por tanto se necesita conocer la longitud del puerto de salida y la del puerto de arribada.

    Es interesante tu teoría de un desembarco de templarios en América, pero haría falta documentación que lo probaral. Claro que los españoles ya se dedicaron (en nombre de la iglesia) en quemar y destruir toda la documentación existente en el nuevo mundo.

    Leeré atentamente tu blog de navegación. Me parece que me dará más información del rumbo que sigues.

    Un abrazo

  2. La teoría que cuentas sobre la longitus es válida cuando se utilizaba el regimiento de las alturas ara poder determinar la posición de la nave…

    Aunque el blog de la navegación es “viejo” los fundamentos están ahí, esos no han cambiado.

    Por desgracia es muy difícil probar ese desembarco templario; ellos como buenos señores de la guerra traerian al año cinco o seis barcos vargados de plata y oro a cambio de “asesormiento militar”, es decir que llí quedaron unos cuantos que se renovaban para que la tribu que ellos apoyaban hiciese esclavas a las de su entorno para una mejor explotación minera y problablemente les aconsejaran algo sobre organización social..

    Y con eso, poco rastro arqueológico o docuemntal es posible encontrar…

  3. Los templarios también sabían berrer hacia dentro ..menudo expolio …Cuando leo todo esto , la verdad es que cada vez entiendo menos qué celebramos al hablar del descuburimiento…


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