Los libros de caballería, o del amor galante, comienzan con el trovador Chrétien de Troyes y su relato el caballero de la carreta, curiosamente el apelativo hace referencia a la ciudad en la que el Temple fue reconocido como Orden Militar, pero cuenta la leyenda que Thierri de Flandes, padre del duque protector del trovador fue cruzado en Palestina entre los años 1139 y 1164 en varias ocasiones y que trajo consigo un relicario que le había entregado su cuñado Balduino III, Rey de Jerusalén, y que depositó en la ciudad de Brujas…
El dique protector de Chrétien, Felipe de Falndes, fue cruzado en 1177 y 1178 pero se negó cuando Balduino IV el rey leproso y paralítico de Jerusalén se lo volvió a pedir por lo que ( y continuo que según la leyenda) el duque le pidió a su protegido, el mejor narrador de la época, que escribiese un relato que le justificase ante la nobleza de la Cristiandad por ese desplante al Rey de Jerusalén, y Chrétien comenzó a escribir Los cuentos del Graal (entre 1178 y 1181) narración que dejó inconclusa a su muerte, pero que otros trovadores se ocuparon de terminar, o de proseguir y dos de ellos son decisivos Robert de Boron y Wolfram von Eschenbach.
Boron lo que hizo fue cristianizar absolutamente los temas básicos expuestos por el poeta de Troyes, y otros autores ampliaron esos contenidos con lo que fue imposible a partir de un momento dado separar el Grial de caliz-plato de la Última Cena, de la sangre del Nazareno recogida y guardada por José de Arimatea, y de la famosa lanza de Longinos de la que ya he hablado en un artículo anterior.
Eschenbach (cuyas ideas fueron seguidas casi a pie juntillas por los nazis de Hitler) acusó al de Troyes de haberse desvirtuado del relato inicial y el narra, inspirado por una maestro llamado Kyot, lo que afirmaba era la auténtica historia del Grial, donde el objeto es en realidad una piedra. A este brevísimo resumen los especialistas en literatura griálica añaden tradiciones, escuelas, influencias orientales… pero la esencia de la literatura griálica creo que ha quedado resumida más arriba.
Y es Eschenbach y su discípulo Sharffenberg los que atribuyeron a los Templarios, directamente, la custodia del Grial, ostentando los caballeros custodios, para el primero, como blasón la tórtola que es un elemento que aparecerá en infinidad de dibujos y que se reconoce por una especie de collar negro alredededor del cuello (como su nombre indica) del animal y ya directamente el segundo los narra con capa blanca y cruz roja.
Más adelante Perceval (Parsifal) debe de trasladar el Grial a otro país en el barco de Salomón, un barco con las velas blancas y la cruz roja, y José de Arimatea dio a Evelach antepasado de Galahad, héroe del Grial y del rey Arturo, un escudo blanco con la cruz roja, la misma enseña otorgada en exclusividad al Temple en 1147 por el Papa Eugenio III; y en ese mismo barco de velas blancas con cruz roja en el centro es el que acude a recoger Parsifal para conducirlo a la sede desconocida donde había sido llevado el Grial y de la cual no retornara jamás, mientras que en la narración de La búsqueda del Santo Grial Galahad recibe en una abadía inglesa y de unos monjes blancos el escudo que ya he citado.
En fin el Temple a partir del relato teutónico de Eschenbach tiene un protagonismo directo sobre el propio Grial en cualquiera de las posibles manifestaciones físicas que le atribuyen los diversos trovadores, desde la piedra hasta el cáliz, sin que debamos de dejar de tener presente que el Grial es una leyenda y que todas las acciones o custodias que se narran sobre ese presunto objeto físico no pasan de ser invenciones de los poetas de una época donde el Temple era un verdadero mito para todos sus coetáneos; los vendedores de misterios, los periodistas de investigación que se basan en los libros de esos vendedores y no descienden realmente a los documentos, y el mercado en general crea misterios como respuesta a esa demanda de mercado y periódicamente siempre hay gente dispuesta a satisfacer la demanda a cambio de un buen beneficio, lo que no quiere decir que no existan gentes honradas en ese negocio.
Pero lo que hay es lo que hay y por mucha metáfisica y Tradición que se quiera añadir al Grial, éste no pasa de ser un elemento de leyenda, y la relación con la Orden del Temple proviene del invento de los bardos para dar mayor relevancia y misterio a la propia orden, y lograr más audiencia en su época. Hoy, los que quieren audiencia y dinero van con la historia de Jesús y la Magdalena y en aquella época utilizaban el Grial y la Orden…
Un libro sencillo y claro para obtener una idea rápida de como estaba organizada la Iglesia en esa época tan determinante para la actual Europa.

















La famosa confusión fonética entre Saint Grial o Saint Graal y Sang Real (imposible en francés, pero posible en occitano)
Fantasías y medias verdades muy rentables.
Un saludo.
Por: julio navarro el Junio 2, 2008
a las 10:31 pm
La historia del Grial otro camelo ..con el que algunos , sin saber lo dicen y demostrar nada se están forrando …
Yo más bien pienso que son fantasias ..y mentiras a drede …
Por: Colombine el Junio 13, 2008
a las 7:01 pm