Posteado por: José Antonio | Mayo 17, 2008

Las reliquias, la lanza de Longinus y el Grial.

Las peregrinaciones a Tierra Santa trajeron como consecuencia un inmenso tráfico de “souvenirs milagrosos” em cuyo comercio participó la Orden activamente. Hay que decir que la primera persona que trajo desde allí hasta el Occidente recuerdos sacros fue la madre del emperador Constantino en el siglo IV. Pero con la llegada de los cruzados los objetos que teóricamente estuvieron en contacto con el Nazareno adquirieron un valor considerable y hoy permanecen en infinidad de iglesias y catedrales; si se pesasen todos los lignum crucis (astillas de la cruz donde se realizó la crucifixión) que hay en las iglesias nos daría el peso de más cruces de las que Roma utilizó en el Gólgota durante los años de ocupación hasta la destrucción del Templo. Y del santo prepucio debe haber pellejos como para cubrir unos cuantos cientos de glandes.

Pero las reliquias más “cotizadas” fueron aquellas que tuvieron contacto directo con el Nazareno o su sangre, es el caso del Síndome turinés (la sábana que se utilizó como mortaja) y de la que se cuenta… para hablar y no parar, pero ninguna prueba científica de datación ha logrado que pasase la edad de las Cruzadas; la cara de Dios (el velo de la Verónica) que está en Jaén y en algunos sitios más, los clavos de la crucifixión, la corona de espinas, la lanza del legionario Longinus con la cual este atravesó el costado y por supuesto la copa o plato de la Última Cena.

Por supuesto la lanza de Longinus era milagrosa y yendo al frente de los cruzados cristianos estos estarían protegidos y no perderían ninguna batalla, y era tan milagrosa que como los panes y los peces se multiplicó ella solita y hoy tenemos cuatro “lanzas de Longinus”:

La primera, por supuesto, en el Vaticano.

La segunda en París y fue traída desde Jerusalén por San Luis (al que Leonor de Aquitania adornó las sienes) en el siglo XIII, lógico que el santo arrebatase la pica, los toros mansos no son de acudir voluntariamente bajo el caballo.

La tercera está en Cracovia y fue traída desde Antioquía en el siglo XIII

La última dicen que perteneció a Carlomagno y al final la adquirió Adolf Hitler con lo que la la llegada de los americanos a Berlín tomaron posesión de ella en nombre de su gobierno y hoy se encuentra en los Estados Unidos de América.

Y ahora, vayamos con la historia del Grial, Graal…

En 1101 Balduino I del que ya he hablado, conquista Cesarea y recupera para la Cristiandad la llamada “Copa de Antioquía” una copa de vidrio trasparente que decían era de esmeralda pura y donde según la leyenda Jesucristo consagró la primera hostia, la copa llegó a Génova con el nombre de Sacro Cantino y allí la definieron las autoridades eclesiásticas como aquél vaso que los ingleses llaman en sus libros Santo Grial. Allí está en la catedral de San Lorenzo.

Pero las crónicas de Alfonso X el Sabio, relata que en la conquista de Almería rescataron de los genoveses que se hallaban en la ciudad un vaso de piedra esmeralda. El vaso permaneció en la ciudad hasta que Alfonso VII otorgó dicha plaza al Temple hasta que en 1157 fue tomada por los almohades. Y tal vaso no ha aparecido.En total en Europa se pueden encontrar dos decenas de reliquias que se presentan como el auténtico cáliz de la pasión, aunque quizás la más famosa se la que se conserva en la catedral de Valencia.

Según la tradición el Papa Sixto II (257-258) entregó el Cáliz de la Última cena al diácono hispánico Lorenzo, éste lo envió a su ciudad natal de Lorero en Huesca, población que más tarde sería una encomienda templaria, y el obispo de Husca, en el 712 lo escondió en una cueva comenzando un recorrido por una serie de ciudades hasta la catedral de Jaca en 1045 y desde allí a San Juan de la Peña en Soria. En 1399 (ya desaparecido el Temple) el rey de Aragón Martín el Humano lo transporta hasta la Aljafería Zaragozana y en 1424 Alfonso V el Magnánimo lo lleva definitivamente a Valencia junto a un lignum crucis.

Pero la documentación de todo este trasiego no alcanza más que hasta 1399 y Jaume I el Conqueridor está probado que no conocía la existencia de dicha reliquia que debía estar entonces en San Juan de la Peña, ya que mandó una embajada ante el sultán de Turquía para pedir el Cáliz de la Última Cena.

Ya vemos como la Orden aparece relacionada con algunas de las reliquias que hasta nosotros han llegado del famoso cáliz o plato, en el artículo siguiente veremos como en la literatura del Grial también recibimos noticias de la Orden.


Respuestas

  1. Muy Bueno …De las reliquias .y .estampitas , pues que , ..alucino que todavía circulen en el siglo XXI …

    Nuestros reyes , traen agua del Jordan para bautizar a la parentela …Si tuvieran que pagar por ir a por ella ….., bueno , Vegüenza ajena …


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