Como explicaba ayer, existe un saber esotérico (secreto) únicamente conocido por iniciados que es anterior a cualquier religión o teología y que constituye lo que se llama la Tradición oral o simplemente Tradición que se va transmitiendo de generación en generación merced a esos iniciados y que los judíos estudiosos de la Torá de Provenza y Gerona plasman, a finales del siglo XII, en un cuerpo doctrinal y un método para buscar ese conocimiento, que es lo que conocemos como Cábala.
Doctrina y método se concretan el el libro conocido como Séfer Yetzira o Libro de la Creación. El libro comienza definiendo los atributos de la Creación:
Sefar: cantidad y peso de los cuerpos creados, eso es necesario para que exista un orden en lo creado, y ese orden viene dado por un número, así que el número es el primer atributo de la creación.
Sipur: Es la voz, la palabra, el verbo, porque los cuerpos existen cuando son nombrados.
Sefer: la escritura, que une a los otros dos atributos y los plasma en unos sólo pero que no tiene sentido sin los otros dos.
Estos atributos se expresan en un sistema de diez esferas que se denominan Sefirots y que constituyen el llamado Árbol de la Vida: estas esferas están interconectadas por 22 caminos que se corresponden a las 22 letras del alfabeto hebreo (no tiene vocales). En la figura de la izquierda se puede ver este diagrama; existe en el centro una esfera trazada con líneas discontinuas que simboliza la manifestación divina que es impensable y está fuera de toda capacidad cognoscitiva.
Las tres esferas superiores constituyen el “Triángulo Supremo” en el vértice superior está la Corona, en la base de la derecha la Sabiduría y en la izquierda el Entendimiento, el simbolismo estos conceptos en el llamado “delta luminoso” un triángulo en cuyo interior hay un ojo derecho abierto; de los 22 caminos del diagrama, algunos están abiertos al público, mientras que otros solo pueden ser recorridos por los iniciados. El diagrama, según los cabalistas, representa la tradición secreta de los misterios del Verbo: Espíritu-Conciencia-Mente-Pensamiento-Palabra y nos dice que hay una única realidad que es el Espíritu cuyo órgano de acción es la Palabra, por tanto los números y las letras son los elementos fundamentales en los que ha quedado plasmado el Poder Creador. Gracias a ellos, a su estudio y a su conocimiento se puede ascender por los Sefirots alcanzando cada vez un mayor nivel de perfección y conocimiento aunque sólo los iniciados pueden llegar al nivel más alto. Cualquiera que comience el estudio cabalístico tendrá que subir nueve Sefirots: recordemos, nueve caballeros durante nueve años… y hay que pasar por los nueve Sefirots por uno cualquiera de los caminos que llevan a cada uno para alcanzar la perfección, la Corona sólo se alcanza desde la Sabiduría y el Entendimiento.
El Séfer Yetzira o Libro de la Creación explica un método para que al aplicarlo a la Torá, ya que es en la Torá donde está el mensaje oculto, se pueda ir subiendo por el Árbol de la Vida. Como vimos en el artículo anterior las palabras de la Torá pueden formarse en cualquier sentido, como en las “sopa de letras” (es lo que se denomina bustrófedon) y se pueden juntar o separar de acuerdo con las reglas de:
La Gematría: como cada letra tiene un valor numérico la palabra tiene un valor que es la suma de los números de todas sus letras hasta obtener un valor numérico comprendido entre 0 y 9. Supongamos que una palabra cualquiera nos da por la suma de sus letras un valor numérico de 148, sumaríamos entonces 1+4+8 = 13 y la nueva suma 1*3 = 4. El valor de esa palabra sería 4. Dos palabras con el mismo valor numérico pueden ser equivalentes.
El Notaricón: se unen las letras iniciales o finales de las palabras de una frase (por ejemplo: Dad y os salvarán, nos da DYOS) y esa palabra resultante nos puede dar el sentido de la frase.
La Temurá: En una palabra se pueden trasponer las letras para formar otra palabra o se pueden separar para formar una frase y esa frase o esa palabra con las letras “cambiadas” es la que nos revela el sentido oculto de la palabra inicial.
La lectura de la Torá según estas reglas nos revela no sólo una descripción del mecanismo del mundo sino una especie de “manual de instrucciones” para intervenir en esos mecanismos con lo que puede ser utilizada de forma inadecuada para alcanzar el Poder en vez de la Perfección, de ahí que únicamente los iniciados tengan acceso a determinados niveles de conocimiento.
Una vez alcanzado ese conocimiento, el iniciado lo transmite mediante símbolos que sólo son capaces de leer otros iniciados, y si hay algo que esté repleto de símbolos son las construcciones templarias, de ahí que los que todavía siguen estas doctrinas consideren que la Orden alcanzó unos niveles de Conocimiento de los mecanismos del mundo superiores hasta los logrados en cualquier momento de la Historia y se dediquen a estudiar todas las construcciones templarias en la búsqueda de símbolos que les lleven a comprender que nivel alcanzaron.
Y efectivamente tienen razón, la Orden comprendió rápidamente que ser los suministradores de todo lo necesario en una zona en guerra era un gran negocio e hicieron todo lo posible por ser exclusivistas en ese negocio, de ahí su enorme riqueza y poder. Otros han tardado algunos siglo más en darse cuenta, pero parece que ese negocio iniciado por el Temple no hay forma de detenerlo.

Una historia de la Orden que va mucho más allá de los convencionalismos al uso sobre los nueve caballeros que en nueve años….
















Me ha paracido muy interesante ..Nunca había oido hablar de estos símbolos y sus significados…!Genial documento!…
Por: Colombine el Mayo 17, 2008
a las 7:20 am