Posteado por: José Antonio | Mayo 17, 2008

El esoterismo y la Orden del Temple.

En los dos artículos previos he intentado explicar lo que es la Cábala hebrea como elemento de estudio de la Torá, y cómo en ese estudio aparecen unos caminos que sólo un grupo de iniciados puede seguir. Ese grupo de personas mantienen en secreto tanto el conocimiento adquirido como la forma de acceder a ese mundo iniciático. Esos iniciados constituyen el grupo que se dedica a los estudios secretos de la Cábala, forman un grupo de conocimiento esotérico (oculto) en contraposición al resto de estudiosos que son exotéricos. La Cábala tiene dos vertientes la primera aquella que se muestra a todo el mundo que quiere estudiarla y comprenderla, esta es la vertiente exotérica, y una versión oculta accesible únicamente a los iniciados que es la versión esotérica, oculta.

El objetivo primero de esa iniciación cabalística es retornar al estado inicial del hombre recobrando el espíritu que se supone existía en el Paraíso, y a partir de ahí ir ascendiendo por el Árbol de la Vida hasta su punto más alto: la Corona que es la manifestación de Dios para llegar en última instancia a esa esfera dibujada a trazos que representaba lo “no manifestado”: la Divinidad.

Pero al igual que existe un esoterismo en la Cábala hay otro en el Islam, en la shabada islámica se afirma: no hay otro Dios sino Lo Divino (Alá). El galimatías es perfecto, por un lado La Divinidad, por otro Lo Divino y por otro el propio Dios que según los esotéricos son conceptos que están fuera del alcance de los iniciados y esos tres vocablos Divinidad, Divino y Dios son una pobre expresión que no puede abarcar esos conceptos pero que permite a los no iniciados conocer su existencia.

Y por supuesto hay un esoterismo cristiano que se transmite a través del gnosticismo, es decir de la gnósis que significa conocimiento, al que se accede través del Espíritu Santo de ahí que el viejo símbolo cabalístico del triángulo que tiene en el centro un ojo, aparezca en el cristianismo acompañado por la paloma que es el símbolo del Espíritu.

Las tres religiones del libro tiene su parte esotérica, y por encima de ellas, la llamada Tradición Primordial que es la revelación divina directa a Adan (El Hombre) anterior a cualquier religión o teosofía que nos lleva hasta el estado inicial del Hombre en el Paraíso y a la distintas manifestaciones de la Divinidad en puntos singulares de nuestro planeta. Esos puntos terrestres que en un momento dado fueron “ocupados” por la Divinidad pueden ayudar a aquellos que situados en esos puntos buscan la iniciación a alcanzar con más rapidez ese punto de partida que era la situación del Hombre en el Paraíso para ir ascendiendo por el Árbol de la Vida.

Y si hay algún punto en la Tierra donde la Divinidad se ha situado según diversas tradiciones, es el Templo de Salomón en el monte Moira en Jerusalén, allí se depositó el Arca de la Alianza flanqueada por dos querubines y en cuyo interior residía el “aliento divino”, aliento que desapareció cuando Jeremías la sacó del Sancta Sanctorum del Templo para que no fuese profanada por manos sacrílegas y llevada al monte Nebo donde debe continuar oculta.

Por supuesto, para el Islam el monte Moira es un lugar sagrado y allí, el califa Omar Ibn Al Jattab tras tomar la ciudad de Jerusalén en el 638 ordenó construir un pequeño santuario de madera que más tarde se convertiría en la Cúpula de la Roca por mandato del califa Abd-Al-Malik, y desde ese monte, Mahoma ascendió a los cielos hasta llegar a una distancia de un arco de la Faz de Alá, descendiendo posteriormente al monte Moira lo que supone para el esoterismo sufí el modelo arquetípico de la más alta iniciación. Pero en ese monte estuvieron los oratorios (según la tradición islámica) de Abraham, Isaac, Jacob y David.

Estas tradiciones fueron las que existían en el lugar cuando la Orden del temple estableció su sede en la mezquita de Al Aqsa en un lateral de la explanada del Templo, y se convirtieron en custodios de la Cúpula de la Roca. Las tres religiones llamadas “del Libro” están engarzadas entre sí porque nacen de Abraham, que a su vez recibió la Tradición Primordial al recibir la baraka, y la teoría dice que los nueve caballeros que allí estuvieron nueve años fueron capaces en ese punto tan singular de la Tierra de llegar al primer peldaño del Árbol de la Vida, es decir a la situación del Hombre en el Paraíso, e ir ascendiendo por las distintas esferas hasta alcanzar cada uno de ellos distinto grados de iniciación, que se fue transmitiendo de generación en generación entre los propios caballeros templarios, y de ahí el poder que alcanzó la Orden.

La teoría metafísica de la Tradición Primordial ha sido desarrollada por el francés René Guénon (1886-1951) aunque las teorías de que el Temple era una Orden esotérica son anteriores, la construcción teórica del francés ha consistido en la unión de los esoterismos de las tres religiones con la Tradición Primordial, y en situar al Temple en el centro de esa gnósis en el inicio de su fundación.

Y todo esto es lo que ha llevado a los vendedores de misterios a buscar mensajes ocultos y energías singulares en las construcciones templarias desde que un tal Fulcanelli escribió El misterio de las catedrales.

 

La Piedad y la horca

Para aquellos aficionados a la Historia Social.


Respuestas

  1. Esos “esotericos”, con “s” …tienen la misma credibilidad que la biblia …Me gusta lo de que estamos todavía en la Edad Media , dejando que gobiernen los obispos entre bambalinas …no se me había ocurrido ..pero así es …parece que todos les tienen miedo …

  2. Este me ha encantado ..me identifico totalmente …triangulos, ojos, palomas …..cualquier cosa con tal de atemorizar a los pobres mortales que se lo creen …Algún día saltará la tapadera de la olla , pero eso lo empzarán a ver si acaso sus tatarietos …¿quén sabe? ..!!tú has desenmascarado a tu abuela 30 y a tu abuelo 31 !!


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