Por supuesto no voy a discutir las teorías de Guénon primero porque no estoy preparado para ello ya que la metafísica y yo caminamos por sendas muy distintas, y segundo porque no creo en ellas y ¿para que discutir de algo en lo cual no se cree?
La teoría del francés sobre el Temple viene como anillo al dedo para explicar determinados comportamientos sin necesidad de recurrir a la Historia, y acomodar la realidad más o menos a su antojo sin dignarse a argumentar con aquellos que están “fuera de los caminos iniciáticos” porque ellos están en la línea de la Verdad.
Hemos visto que históricamente no parece que pueda sostenerse la historia de los nueve caballeros durante nueve años… pero imaginemos que es cierta, lo normal, es que esos caballeros fuesen hombres de armas y por tanto analfabetos en su mayoría y entonces, en nueve años reciben una formación y una iniciación que les hace “ascender” varios lugares por el Árbol de la Vida mientras muchos sufís y cabalistas están años y años sin recibir el más mínimo soplo de “inspiración” y estudiando sus textos sagrados.
Y todo eso porque están en la Mezquita de Omar.. ¿cuantos miles de musulmanes ha estado en ella estudiando y tampoco ha recibido ningún don? ¿es que ya había sido elegidos previamente por La Divinidad? Si alguien en su sano juicio es capaz de “tragarse” que los nueve caballeros fundadores llegaron a ascender por el Árbol de la Vida en esos nueve años se puede creer todo lo demás que nos platea Guénon.
Porque a lo largo de la vida de la Orden, los caballeros tenían una disciplina muy rígida, o entrenaban acciones de guerra, o rezaban, y los que estaban en Ultramar tenían servicios militares con frecuencia ¿cuando tenían tiempo para el estudio y la iniciación? ¿o es que el Espíritu les llegaba directamente según ascendían en la escala de mando de la Orden? Los que estaban en Occidente ¿estaban constantemente dando instrucciones a los maestros constructores y picapedreros para que pusieran allí los símbolos adecuados que otros iniciados llegasen a comprender?
¿Es que cada vez que se iniciaba un nuevo monasterio o una nueva iglesia un caballero iniciado iba por delante para elegir el terreno donde las “energías” se reuniesen positivamente y ese monasterio y esa iglesia fuese a su vez un punto clave para lograr nuevas iniciaciones? ¿Es que a la hora de llevar la contabilidad de la Orden o de generar nuevas ideas financieras otro “iniciado” recibía la inspiración suficiente como para ir mejorando el poder y riqueza de la Orden?
Claro, lógicamente el poder y la soberbia se adueñaron de la Orden y por tanto La Divinidad les dio la espalda y comenzó su deterioro moral que le llevaría hasta el final de la misma, pero aún así siguieron dando ejemplo de defensa de los valores verdaderos de la Orden a pesar de las torturas que a muchos de ellos les hicieron confesar hechos abominables que jamás existieron. Todo encaja en esa moralina vacía de las religiones al uso donde al final se castiga al pecador…
El esoterismo templario es un cuento para adultos que no tiene fundamento cuando se contempla la realidad cotidiana de la Orden y la forma en que caballeros, sargentos, servidores y sacerdotes que a ella pertenecían ocupaban su tiempo y el nivel cultural de la mayoría de ellos. Aunque ya sabemos que la iniciación puede salvar ese pequeño obstáculo del analfabetismo al igual que los apóstoles “hablaron lenguas” en Pentecostés cuando del cielo bajó el Espíritu Santo.
Pero lo que no menciona Guénon es que según avanzaron los cruzados en la conquista de Jerusalén fueron pasando por diversas “casas de sabiduría” cuyos manuscritos acabaron en los monasterios franceses y que según la tradición los que existieron en la Casa de Sabiduría de Bagdag estaban muy cerca de la mezquita de Omar en Jerusalén y de allí fueron a parar a monasterios cistercienses de la zona de Champagne, y todas las matemáticas musulmanas nacieron en esa Casa de Sabiduría, y por supuesto se olvida él y todos los que defienden esta teoría del esoterismo templario que los documentos apuntan claramente a que el verdadero negocio y poder de la Orden proviene de la guerra y de la muerte y que una vez concluida dicha circunstancia la Orden había perdido toda su capacidad de generar recursos económicos.

Antes que nada quiero aclarar que estamos ante un libro de opinión, una opinión muy documentada porque ya he dicho que Le Goff es uno de los mejores medievalistas del siglo XX, pero al fin y al cabo opinión; Le Gofff opina sobre Las Cruzadas, el cristianismo, la cristiandad, San Luís, la mujer en la Edad Media… y ello en base a entrevistas realizadas por periodistas a lo largo de los últimos años; al final de cada capítulo se añaden referencias bibliográficas para el tema en cuestión y al final de libro una relación cronológica de acontecimientos medievales.
Le Goff, opina que la Edad Media acaba realmente en 1800 (con la Revolución francesa) y yo añadiría que en aquellos paises europeos donde no hubo Revolución, ni tampoco Revolución Industrial (Rusia y España por ejemplo) la Edad Media continua, y así nos podemos explicar la feudalización del territorio y el inmenso poder eclesiástico que pervive disimulado.
Un gran libro que se lee cómodamente en algo más de una hora.
MUCHAS GRACIAS, LOLA.















