Con el bautismo de Clodoveo y su trasformación en Rey por “derecho divino” la Iglesia pone en práctica su tesis de que la Tierra es de Dios, y el Sumo Pontífice es el encargado de “repartirla” adecuadamente, y quiebra el Derecho Romano.
En El Imperio cada reino “protegido”, “asociado” o “federado” tenías sus propias leyes, pero el ciudadano romano, era por encima de todo ciudadano de Roma, fuese en Finisterre o en Éfeso; con su nueva teología, la Iglesia otorga los “reinos” es decir los territorios a un Rey, que para el Derecho Romano no tenía mayor sentido que el de un jefe militar en una zona bajo la custodia del imperio, uniendo así los conceptos de Rey, Reino y Territorio. Un territorio con todos sus recursos materiales y humanos, queda gobernado por un hombre merced al “derecho divino” que se le reconoce al Papa.
Actualmente nos venden la moto de otra forma, un territorio queda bajo el gobierno de el pueblo soberano que en él habita por el mismo derecho divino sólo que ya no reside en el Papa sino en la voluntad de sus habitantes… y nos lo venden como progresista, después de mil quinientos años de ensayos y con un fracaso total en todas partes.
Cuando Carlos Martel es elevado al rango de Mayordomo y ganó a los ejércitos del Islam, lo primero que hizo fue encerrar en Childerico (el siguiente rey en la dinastía Merovingia) en un convento y pasar a dirigir la política del Reino como si no hubiese rey. Ese encierro se produjo en el 737 y todos los documentos que se firmaron posteriormente llevan fecha de ese año (hasta el 743) lo cual ha dado origen a una curiosa leyenda sobre “el último rey merovingio” que los especialistas de “misterios de la historia” sacan en la prensa de vez en cuando, e incluso libros pretendidamente de “investigación” (yo tengo al menos un par de ellos) pero claro, si leen la Historia de verdad, se acaba el negocio del “misterio”.
Carlos Martel a su muerte actúa como rey de los francos, es decir divide el reino entre sus dos hijos: Carlomán y Pipino (llamado el Breve no porque muriese al poco tiempo, sino porque era muy bajito) pero no como reyes, si no con los cargos de Mayordomos, al poco tiempo Carlomán se retira a un monasterio y tenemos a Pipino el Breve como Mayordomo de la dinastía Merovingia con el rey Childerico III en un convento.
En los tres cuartos de litro 750 Pipino, envía una delegación a entrevistarse en Roma con el Papa Zacarías solicitando que la Iglesia deje de reconocer el “decadente” reinado Merovingio y poder él ocupar el trono del reino franco. La iglesia, siempre dispuesta a colaborar con aquellas amables invitaciones del Poder que le beneficiasen en boca de Zacarías dice: debe ser rey el que ejerce la realidad del poder. La frase necesita de mucha catequesis. Claro está que el Papado obtuvo en cambio ayuda de las fuerzas de Pipino, contra los lombardos y contra Bizancio (Imperio de Oriente) que estuvieron a punto de volver a entrar en Roma como Alarico.
Al final, el Papa Esteban II consagra (y unce) a Pipino y le confiere los títulos de Rey de los Francos y Patricio de los Romanos; sus hijos y herederos Carlomán y Carlos son también consagrados en la misma ceremonia y en esa unción que es la que se realizaba a los Reyes del Antiguo Testamento del Pueblo de Israel, la Iglesia establece la continuidad entre la monarquía teocrática del “pueblo elegido” y la monarquía de derecho divino reconocida por el Sumo Pontífice. Los Merovingios han caído y los Carolingios llegan al poder por un golpe de Estado con todas las bendiciones eclesiásticas. (Eso es verdadera Memória Histórica, la de la Iglesia cuando aplica el mismo concepto en otros tiempos y lugares)
Con ello, la Santa Sede se despega definitivamente del Poder de Bizancio y queda sometida a los soberanos francos. Pipino, al igual que Clodoveo se considera rey por la voluntad de Dios… hasta que esa voluntad cambie y algún tiempo después aparezca el Sacro Imperio Romano Germánico, pero no adelantemos acontecimientos que antes ha de llegar el Emperador Carlos “El Grande” Carlomagno.

Traigo hoy aquí a uno de esos historiadores e intelectuales que camian el concepto de Historia, Jacques Le Goff y este es un libro a la par que muy instructivo, siempre y cuando se conozca un podo la época, muy ameno y con las ideas muy claras. Par mí fue un gran libro las dos veces que lo leí y aún tengo ganas de volverlo a leer alguna vez más…
















Pues la verdad sea dicha es que la Iglesia debería haber sido un “Cuerpo del Ejercito” ..a fin de cuentas …Al Pipino , que no pepino , lo excluían ..porque no tenía más mas cargos ..!!toma ya !! …¿con quien está la Iglesia!! …yo no digo na….
Y el negocio del misterio, iden del miedo ..supongo que antes o después lo desenmascarará la Ciencia y la Investigación …
bien estás dándole coba al Código …y nosotros aquí en suspense …A ti te pasa lo contrario que a los Papas …
Bueno mi mayor respeto a lo que cada cual piense …lo que pienso yo está claro …
Por: Colombine el Mayo 16, 2008
a las 8:42 pm
colombine no sabe absolutamente nada de historia medieval y mucho menos de la dinastía merovingia.
con la publicacion del código da vinci se han llenado los bolsillos varios pseudo-intelectuales que con tal de validar alguna de las hipótesis que plantea dan brown se prestan a engrandecer todo sin dar pruebas de nada.
los templarios existieron y los merovingios tambiñen. la iglesia fue la conciencia colectiva de la edad media, algo a sí como los psicólogos de la sociedad.
cuidado!!!!!!!!!!!!!!!
Por: agustin romero el Octubre 3, 2008
a las 10:45 pm